Mi padre es médico. Un médico de los que se pasan todo el día trabajando, de los que le encanta su trabajo, entiende su trabajo como una vocación, se desvive por cada uno de sus pacientes y cada día que pasa ama mas su trabajo. Pero él, hasta este sábado, nunca entendió que yo quería ser Educador Social. Él siempre quiso que fuera como él, y yo siempre lo he querido (y quiero) , pero no siendo médico.
Este sábado, a parte de vivir un momento importante para mi y alegre para mis padres, por primera vez y tras mucho hablarle a mi padre sobre la residencia, tuve la oportunidad de enseñarle las instalaciones. Era la hora del desayuno, había movimiento en la casa, chavales de aquí para allí, y al cruzarnos con ellos, uno tras otro repetían la misma frase “Isaac, ¿quien es?”, yo les contestaba alegremente, “Es mi padre, que ha venido a veros”.
Cuando ya nos marchábamos, uno de ellos, al decirle que era mi padre verbaliza “Oh el papa de Isaac, que alegría” y se lanza a darle un fuerte abrazo, mi padre, creo que sin saber muy bien que hacer, le corresponde de la misma manera.
En ese momento, creo que mi padre entendió a que me dedico, que es lo que hago,y que es lo que siento, estoy seguro. Tal vez mi padre no me vuelva a repetirme que estoy a tiempo de estudiar medicina. Mi padre debe de estar contento de la profesión que elegí, de que mi vida la dedique a los mas desfavorecidos (él también lo hace, pero de otra manera). Nunca voy a ganar suficiente dinero para darle a mis hijos lo que el me ha dado, pero que voy a disfrutar de mi trabajo y de mi día a día. Que me gusta lo que hago, a lo que me dedico, y ahora, mi padre lo entiende.

Hola compañera!! te escribo para decirte que me he sentido super identificada con este artículo. Yo también soy educadora social y tuve con mi familia una situación parecida. Mis padres no eran médicos, pero siempre, desde muy pequeña me metieron en la cabeza que tenía que estudiar una carrer en la que ganase mucho dinero. Cuando decidí estudiar Educación Social se creró en mi familia un mal ambiente, hasta que conseguí que tomasen conciencia de que el dinero y lo material, no son todo en la vida. Trabajando de Educadora Social soy feliz y estoy contenta conmigo misma.
¡Un saludo!
Me ha encantado este artículo. Creo que todos los que hemso decidido estudiar Educación Social, alguan vez nos han preguntado: ¿ y eso para que sirve?, ¿ y ahí se gana dinero?.
En este artículo se refleja muy bien lo que ganaremos
¡Qué mocionante experiencia! Almu “feilla” (como sueles decir tú). Me ha encantado el relato porque creo que es común a todos, sean lo que sean nuestros padres, que no entiendan nuestra acometido en la Educación Social. Creo que si profundizamos en el asunto al final llegamos a la conclusión que no es más que la ignorancia la barrera que más obstaculiza la aceptación de nuestra decisión. Es más, si cuentas la cantidad de besos, abrazos y palabras bonitas y cariñosas que una recibe al día, cuando llegas a casa piensas: ¿qué más necesito para ser FELIZ? No hay mejor fórmula que TRABAJO+VOCACIÓN.
Lo dicho: lo que se paga en especie no se paga con dinero.
Me alegra mucho leerte y espero que sigas colgando cosas tan bonitas.
Sílvia*